Normas de publicación
HaceteDueño es un portal de venta directa: el que publica es el que vende, y el que consulta habla con él sin intermediarios ni comisiones. Estas normas son lo que hace que eso funcione. No son un texto legal — son las reglas de la casa, y están escritas para que las entiendas en cinco minutos.
Publicar es gratis. Estas reglas no son un peaje: casi todas están puestas para que el que busca encuentre avisos de verdad, y para que a vos no te copien las fotos ni te raspen el teléfono.
1. Qué se puede publicar
Inmuebles reales, en venta, sobre los que tengas derecho a publicar: porque sos el dueño, porque tenés la autorización del dueño, o porque sos la inmobiliaria o el desarrollista a cargo.
Hoy el portal es solo de venta. El alquiler llega más adelante.
No se publica:
- Algo que no exista, que no esté a la venta o que ya se haya vendido.
- Un inmueble que no sea tuyo ni tengas autorización para ofrecer.
- Servicios, productos, ni ninguna otra cosa que no sea un inmueble.
- Avisos que en realidad son publicidad: promocionar tu inmobiliaria, tu estudio o tu emprendimiento sin ofrecer un inmueble concreto. Si querés anunciar, se anuncia acá, que para eso está.
Y el inmueble tiene que poder venderse.
No se publica una propiedad que esté en litigio, con una prohibición de disponer, embargada, o con cualquier gravamen que impida transferirla. La hipoteca no cuenta como impedimento: es lo más común del mundo y se cancela con la venta — pero aclarala en la descripción, porque cambia cómo se arma la operación.
Una sucesión en trámite tampoco impide publicar, siempre que lo digas en el aviso. Lo que no vale es que el comprador se entere en la escribanía.
2. Tenemos que saber quién sos
Para publicar hay que verificar la identidad con el DNI (o el pasaporte, si no sos residente). Es de una sola vez y es lo que sostiene todo lo demás: en un portal donde cualquiera publica y el contacto es directo, saber quién está del otro lado es la diferencia entre un aviso y un problema.
Tu documento no se muestra nunca ni se comparte con nadie: lo mira el equipo de moderación y no sale de ahí.
Una persona, una cuenta. No se abren varias cuentas para tener más avisos a la vez, para volver después de una suspensión, ni para parecer varios vendedores distintos. Si sos inmobiliaria o desarrollista y necesitás que trabajen varias personas sobre los mismos avisos, escribinos antes de abrir cuentas paralelas.
3. Qué tiene que tener el aviso
-
Al menos 8 fotos del inmueble, tomadas por
vos o con permiso de quien las tomó. Tienen que ser de ese
inmueble: nada de fotos de catálogo, renders que no se aclaran, ni fotos
bajadas de otro aviso.
Si el inmueble está en pozo o en construcción, los renders y los planos van igual — pero dicho en el aviso. Una imagen de cómo va a quedar algo que todavía no existe, presentada como si fuera una foto de hoy, es el reclamo más previsible del rubro. - El precio, o «a consultar» si preferís no ponerlo. Lo que no vale es poner un precio que no es —uno irrisorio para aparecer primero en el orden por precio, por ejemplo—.
- La ubicación, con el punto confirmado en el mapa. Podés no publicar la dirección exacta, pero la zona tiene que ser la real.
- Los datos que el formulario pide según el tipo de inmueble: superficie, ambientes, antigüedad, lo que corresponda. Sin eso el aviso no se puede enviar.
4. Qué no va escrito en el texto
El título y la descripción son para describir el inmueble. Ahí no van:
- Tu teléfono, tu mail ni links. El contacto va por el botón de WhatsApp del aviso, y eso no es un capricho: es lo que impide que un robot te levante el número de la página y termines recibiendo llamadas de gente que nunca miró tu casa.
- Condiciones sobre las personas. Nada de «abstenerse…», «preferentemente…», ni restricciones por nacionalidad, religión, género, situación familiar, discapacidad o cualquier otra condición personal. Es discriminatorio y además está prohibido por la Ley 23.592. Si necesitás pedir garantía o recibo de sueldo, pedí eso, que es una condición del negocio y no una condición sobre quién sos.
- Pedidos de pago por adelantado o canales de pago raros para «reservar» o «ver» la propiedad. Es el patrón de estafa más común del rubro.
- Contenido adulto, ofensivo o ajeno a un aviso inmobiliario.
5. Un aviso por inmueble
Cada propiedad se publica una sola vez. Cargar la misma dos veces —con otro título, con otras fotos, con otro precio— para ocupar más lugares en los resultados les saca espacio a todos los demás.
Si tenés varias unidades parecidas (un edificio, un loteo), publicalas por separado con sus datos propios: eso está perfecto y es lo que corresponde.
6. Qué se puede cambiar después
Casi todo: precio, descripción, fotos, estado. Podés editar tu aviso cuando quieras.
Lo único que no se puede cambiar una vez publicado es el tipo de inmueble y la operación. Es a propósito: son lo que la gente usó para filtrar y encontrarte, y si eso cambia, el aviso deja de ser el mismo. Si te equivocaste, escribinos y lo resolvemos.
7. Cuánto dura tu aviso
Mientras esté publicado, no vence. Lo que sí se limpia solo es lo que quedó olvidado, y siempre te avisamos antes:
- Un borrador que nunca terminaste: 3 meses.
- Un aviso pausado: 6 meses (el doble, porque lo bajaste a propósito y podés volver).
- Un aviso marcado como vendido: 3 meses.
El reloj corre desde la última vez que lo tocaste, no desde que lo creaste.
8. Límites
Podés tener hasta 15 avisos sin terminar a la vez (50 si sos inmobiliaria o desarrollista). Solo cuentan los borradores y los que están esperando revisión: lo publicado, pausado y vendido no ocupa lugar. No es una cuota comercial — es un tope contra la carga automatizada, y si estás publicando de verdad no lo vas a ver nunca.
Del lado de quien busca hay un límite parecido: 10 consultas por día sin identidad verificada y 50 con ella. Alcanza y sobra para comprar una casa, y encarece muchísimo raspar teléfonos.
9. Qué pasa si un aviso no cumple
La mayoría de los avisos se publican solos, en el momento. Cuando algo no cierra —el texto tiene datos de contacto, el precio es raro, parece duplicado— el aviso pasa por una persona antes de salir. Eso no es un castigo: es una revisión, y suele tardar poco.
Si hace falta, el equipo puede:
- Pedirte cambios, diciéndote qué corregir.
- Rechazar el aviso, con el motivo.
- Despublicar uno que ya estaba online.
- Suspender la cuenta, si el problema se repite o hubo mala fe.
Nunca vas a quedarte sin saber por qué. Toda decisión sobre tu aviso te llega por mail con su motivo, y podés corregir y volver a enviarlo.
10. Si ves algo que está mal
Si encontrás un aviso que incumple estas normas —fotos que son tuyas, un inmueble que no existe, un texto discriminatorio— avisanos y lo miramos.
11. En qué nos apartamos de los otros portales
Si publicaste antes en Mercado Libre, Zonaprop, Argenprop o Clasificados La Voz, hay tres cosas que acá funcionan distinto. Las dejamos escritas para que no te sorprendan.
- No hay planes ni puntos para aparecer más arriba. En La Voz el aviso gratuito convive con planes pagos que dan más beneficios, y en Argenprop los avisos se destacan con un sistema de puntos para escalar posiciones en los listados. Acá no hay forma de comprar posición: los destaques los decide el equipo de moderación y no se venden.
- Tu aviso no vence. En La Voz un aviso dura 10 o 30 días, según la opción que elijas. Acá, mientras esté publicado, sigue publicado — lo único que se limpia es lo abandonado, y te avisamos antes (punto 7).
- Hoy sólo publicamos venta. Los cuatro portales de arriba también hacen alquiler; nosotros todavía no.
Estas normas pueden cambiar. Si cambian de forma importante, te avisamos antes de que te afecten.